viernes, octubre 31, 2014

FUSAGASUGÁ CONMOCIONADA

Arrancó el día con sol, con el paso de las horas cambia a gris y luego... el agua, tan ansiada hace menos de dos meses, se deja caer con la fuerza que solo ella sabe ejercer.

Las personas un poco presurosas por realizar compras antes del siguiente aguacero, otras con cansancio en sus pies y en sus mentes ante el gris obscuro de la tarde, van y vienen. Parsimonia invernal.

De pronto sin previo aviso como suele suceder, alguien comienza a gritar, los demás miran y nadie sabe que pasa, más gritos, todos miran para todos lados, que pasó, que pasó.., y en menos de un segundo estampida humana, seres corriendo de aquí para allá, sin sentido, perdón en todos los sentidos menos en uno, hacia el camellón del comercio. 

Por instinto, me dirigí en contravía a la marea humana, voy dando pasos y simultáneamente busco la pequeña cámara que no dejo ni para tomar tinto. Un ladrón?. Un carro en llamas? . No,no,no, que pasa?, Hay Dios mio, dicen todos pero nadie atina a definir nada. continúo y en un micro instante escucho el ruido, el bramar, llegó a mi mente el rugir de la tierra hace muchos años cuando siendo muy joven la tierra se sacudió y me hizo sentir la primer vibración de pies a cabeza.




El primer grito más o menos claro; ¡Viene, viene!, brinco al anden, inicio un pequeño trote a encontrarme con no se qué, pero la gente me detiene, nos chocamos, los empujones, la cámara, el ruido, el ruido llega. Alzo la vista y una carreta pasa ante mis ojos dando tumbos, una moto!, otra moto!, y llega levantando y arrastrando todo, la furiosa, la café gris, la sombra de la noche la acompaña, ambas van tapando e imponiendo su ley. BRRUUUUM, LA CORRIENTE.

Alguien me jala, señor, señor ayúdeme. Tengo la cámara en la mano dispuesto a captar la fuerza de la corriente lodosa, miro y veo un rostro desencajado,. por favor!!. Una señora desesperada con su mostrario de ropa de la moda, lo pierdo, lo pierdo. 

La cámara en un instante al bolsillo, arrancando con  fuerza un cordón amarrado a la pared se libera el mostrario de ropa y mercancía para el día 31, algo se cayó, no miramos, siguen los empujones pero nadie protesta, todos gritan...
No entiendo como una malla de aproximadamente dos metros de alto y no se cuanto de ancho con una sombrilla amarrada - para protegerse de la llovizna creo- no se como esa malla logra entrar en una pequeña puerta obstruida por bultos y otros exhibidores llenos de mercancías. Todo en segundos.

Otra vez, mano a la cámara, giro, sin pensar comienzo a oprimir el obturador, no soy totalmente consciente de lo que veo, trato de enfocar algo, un carro está siendo arrastrado por la corriente lo sigo con el visor, disparo y desde ese momento, luego de la primer foto aterrizo en la realidad. UNA CRECIENTE,

Siguiendo la escena de los carros aparecen brazos y piernas moviéndose, agitándose, afortunadamente otras personas los detienen, agarran a las personas propietarias de esos brazos y piernas embarrados, enlodadas y las suben al anden.

Los carros en la esquina están sirviendo de contención pero otra vez gritos en medio del estruendo de la corriente, algunos al otro lado se lanzan y tratan de agarrar, estoy al otro lado de la calle y la corriente no deja acercarme para enfocar, corro hacia la esquina opuesta buscando una parte menos corrientosa para pasar, 40 - 50 metros, recuerdo algunas lecciones y brinco levantando las rodillas rápido, dando largas zancadas, siento el agua barrosa en mi piel, por entre mis pantalones, fría, no puedo parar, sería riesgoso caer. logro alcanzar el otro anden, con los pies como de plomo por el agua y el barro me obligan a ordenarles esfuerzo superior, ellos cumplen y me llevan a la esquina frente a donde inicialmente estaba, otra vez cámara a la mano, otra vez por instinto, sin pensar oprimo el obturador.  Hubiera querido no ser humano y no tener instintos.

 Lo demás lo cuentan las fotos  y los videos de muchas personas en diferentes sitios alrededor del centro de la Ciudad Jardín de Colombia. Avenida las Palmas, Camellón del Comercio, calle 7, Parque Principal. Barro corriendo, agua café-gris oscuro más que obscuro, ruido mucho ruido.

Todo el tiempo en mi cabeza rondando la pregunta, lo hago o no, sí o no. 

Creo llegar a una conclusión; es importante que la gente vea que pasa y todo lo que puede pasar si continuamos como vamos, creo que las voluntades administrativas y la conciencia ciudadana se deben estremecer con la realidad, todos y cualquiera de nosotros puede ser el próximo. Esto debe ser una ALERTA DESESPERADA Y DESGRACIADA. 
Publíco y aparecen los sentimientos humanos más allá de la historia y el razonamiento, recapacito y borro. Pero quien borra de mente lo visto?

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