lunes, octubre 22, 2018

La decisión de un pueblo, más allá de unas elecciones municipales.



Benjamín Gómez.- Este 21 de octubre se concretó la firmeza de un pueblo, pero no menciono un espacio geográfico, aunque también está contemplado, me refiero a la determinación de miles de personas, personas provenientes – muchas de ellas – de diferentes regiones, con diferentes culturas, personas nativas con ancestros originarios del sitio, personas con diferentes credos religiosos, personas con diferentes identificaciones políticas, personas con diferentes niveles socio-económicos, personas con diferencias en edad, sexo, incluso algunos flacos y “algotros” gordos. Pero también muchos con transitorias medidas atléticas.
La diferencia que se quieran imaginar está presente en las casi 40.000 personas unidas alrededor de un solo elemento: AGUA.
Autoridades, activistas, de a pie y en auto, dirigentes y dirigidos; políticos, sociales, culturales, agripados y desagrupados.
Toda esta gente enmarcada en un espacio territorial logró levantar su voz y le está gritando a toda la “INSTITUCIONALIDAD”: Les ORDENAMOS respetar nuestro carácter de CONSTITUYENTE PRIMARIO.
El pueblo es soberano- se lee en alguna parte- pues bien, ha llegado el momento en el que se confirme. Tiene derecho un pueblo a decidir sobre su vida o está sujeto ese mismo pueblo a que se le impongan “intereses nacionales” sabiendo que tales intereses nacionales no son los verdaderos intereses nacionales, por cuanto otros humanos en otros espacios geográficos de la misma nación están pensando y actuando exactamente igual; defender el agua.
¿Intereses gremiales multinacionales tienen mayor validez que los intereses sociales nacionales?
Ahora, no son las cortes, sino las personas que integran las cortes quienes se arriesgan a violar la voluntad popular, personas con cargos públicos con sueldos pagados por el pueblo que se está expresando, estas personas que integran las cortes decidirán, si quebrantan el interés nacional.
Ahora es el gobierno quien nos indicará si es nacional o no.
Fusagasugá (Cundinamarca) retoma el ejemplo de otros espacios como el de su vecino Arbeláez, el de los casipaisanos de Cajamarca en el Tolima, y otros tantos que a nivel nacional se han pronunciado en defensa del medio ambiente y de la vida.
Primer municipio con más de cien mil habitantes que se pronuncia, de seguro, estos miles pasan a ser millones que están esperando para saber cuál es el camino a seguir.
¿Será escuchada su voz?
¿Cuáles serán las siguientes acciones?
Se deben sumar los miles a quienes no han permitido expresarse -porque “ya saben o intuyen” lo que van a decir- Toda una nación se pregunta en este instante: ¿Vale mi voz, vale mi voto?
Los Humanos queremos vida.
El AGUA es Vida, es Paz.

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