martes, octubre 31, 2017

EXPOFUSA 2017… ¡Ya inició!



Tradicionalmente, aunque los tiempos han cambiado, es la cabalgata, el evento que indica el inicio de la feria en Fusagasugá, al igual que en muchos municipios de Colombia. 



  Hace algunas, no muchas, versiones del importante evento municipal se intentó dar el salto y modernizar esta actividad, modernizar en el sentido de adecuarla a las necesidades actuales en cuanto a crecimiento urbano, prevención en la accidentalidad, respeto a vida animal y en general buscar que estos eventos fortalezcan la imagen de la ciudad, atraigan turistas, sean un motivo de alegría y de encuentro ciudadano. Por eso se le llamó “Desfile Caballístico”, el poder presenciar por las principales vías de la ciudad la elegancia, la calidad y destreza, la nobleza, ser impactados por la presentación de quienes dedican mucho tiempo y esfuerzo para que como un solo ser puedan recibir de quienes nos mantenemos a la orilla del camino el aplauso y la admiración.
Lograr registrar en sonrisas e imágenes la calidad de jinetes y cabalgaduras es el objetivo del turista.

Ese debiera ser el inicio de una gran Feria como la de Fusagasugá, pero nos encontramos con una gran cantidad de jinetes desordenados, ingiriendo licor sin importar que al lado avance otro u otra caballista quien con gran sentido de “valor” se acompaña de uno o dos menores. Tampoco falta aquel al que no le alcanza el pavimento y debe utilizar el andén, para lograr arrinconar al de a pie, eso sí es señal de poder.
 
En algunos casos pareciera que lo importante es el cuanto se paga por “montar” pues queda claro que de $20.000 o $50.000 de no hace mucho tiempo a $350.000 y $500.000  hoy día, existe una gran diferencia.

Es cierto, cantidades de personas salimos a observar el paso de la cabalgata, algunos para admirar los estilos y “algotros” para saludar  y vitorear a algunos personajes quienes como en épocas coloniales el estar a la altura de una silla de montar  los eleva al nivel de “señores y señoras”.

Las mayores felicitaciones y los respetos para quienes lucen su arte, para quienes demuestran el “cuido” de los animales y logran presentar hermosos ejemplares, educados, elegantes, con brío y portento, logra uno sobreponerse a las bestias para inclinarse ante los artistas.

Benjamín Gómez.